El otoño sabe llegar con su filo de cuchillo de mantequilla, que por no tener filo más daño hace al hacer agujeros. Este no es el caso. El otoño llega puro y amante. El frío es una invitación a buscar refugio en la sala de los cines y en los conciertos de rock. El tocadiscos todavía quiere seguir girando y el perro pide que lo saquen o pide que salga a tomar un poco de aire.
El diario con su forro verde me mira y sabe que no tengo nada que contar. El cielo y el infierno siguen ahí: tanto en la Biblia como afuera de ella. Los calendarios siguen ahí: colgados como mi guitarra partida. Los postes siguen ahí: esperando ser meados por los perros hambrientos que rellenan de ladridos la madrugada.

8 comentarios:
Q llegue el otoño!!! y mi abrigo plomo x favor ... q si no la estación no me servirá de nada
Amo el otoño, pisar hojas secas por el parque, buscar abrigo en un abrazo o como tú dices en un concierto o una sala de cine.
Es curioso, aquí pasa justamente lo contrario. La primavera llega pisando fuerte los talones, a arrancarnos la ropa y los pudores.
Bravo por como escribe.
Saludos!
brujoooooooooooooooooo donde andassss???? bruja vamos al teee burbuja
Describes bien la desesperanza... y queda la certeza del otoño.
Saludos!
4x4:16 patitas de gata entran y salen de mi casa...en este Otoño...lluvioso que a mi también m e atrapa.
Besos para ti.
mar
Claro que tienes que contar!, escríbele del otoño y pegale una hoja amarilla ;)
Saludos!!
Me encantó este escrito, muy bello.
Saludos.
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