Balcones
Los balcones de tus senos son dignos para saltar a descender los metros funestos del final mayor.
Apago el incendio de toneladas carnales con el agua de tu florero de flores huellas carmesí.
Regadas entre tus dientes y sienes mis palabras heridas, juegan despegadas a sonreír hasta que se extingan.
El extremo de tu boca remueve el aire pendiente de resucitar en el momento cuando nada exista en el mundo. No exista ni la nada ni la sombra de su ataúd que también desaparecerá.