"Mis amigos se aburrieron de mi pena, y yo de leer versos
para caer en gracia"
Antonio Cisneros en Londres vuelto a visitar
"Juré seguir escribiendo hasta el final
me sentí feliz caminando por calles extrañas"
Jaime Bayly en Currículum Vitae
para caer en gracia"
Antonio Cisneros en Londres vuelto a visitar
"Juré seguir escribiendo hasta el final
me sentí feliz caminando por calles extrañas"
Jaime Bayly en Currículum Vitae
Cómo será la noche en estos momentos en algún nevado, en un frío ande. Cómo será la noche de los perros callejeros dentro de su cuello. Cómo será el silencio de la muerte dentro de un nicho.
Trato de ocultar mi cara en todos lados. Solo muestro labios, ojos, pómulos y me duelen los músculos para sostener y que parezca una cara normal. Es complicado y llega a doler algo la cara.
Un día llegó cuando caminaba demasiado contento por las calles. Era de día y me sentaba debajo de la copa de un sol. Veía cómo la luz traspasaba y podía tocar mi rostro, mi pecho, y mi corazón era un satélite (mucho más brilloso que la luna, pero en pequeño).
Y ando enterrando a un montón de gente porque en realidad son vanos las manos y los botes fantasmas. Y en realidad es vano responder el teléfono cuando soy quien menos podría dar consejos a alguien. ¿Qué tanto se puede compartir cuando se está conectado a los sueros de la sombra?
Lo he tratado, de verdad, lo he tratado, lo he intentado una y diez millones de veces: he sostenido la felicidad y he tratado de comer de ella, de que sea algo nutritivo para el espíritu.
No puedo dormir. Es un insomnio terrible el que me muerde los pies. Tomo para poder dormir. No puedo hacer otra cosa. Odio las pastillas. Nunca he odiado tantas cosas como en estos últimos meses. Yo solía ser quien fácil podía dar y recibir todo, pero ahora sólo soy como una piedra que se erosiona en las tristes dimensiones de la bahía de Paracas.
Y me siento algo feliz en cualquier momento con las sonrisas, con la música, con cualquier cosa. Me podría quemar si me acerco mucho al sol y me podría tropezar con cualquier cosa en la tremenda oscuridad. Soy tan cobarde para el viaje sin retorno. Cómo no me cruzo con alguien que me de esa posibilidad, pero que yo esté solo y nadie me vea.
Otra vez a hablar del sol, de la luna, de la poesía que ya aburre, todo es soledad, amor y muerte. Sobre todos estos componentes se cuelgan las moscas a divertirse, como en la caca, como en la basura. Se paran en el sol porque está desahuciada y saben que pronto dejará de latir, en la luna porque tiene un corte abierto y podrido, en la soledad porque es como una fruta, en el amor porque es como un postre, en la muerte porque es la muerte y será un carnaval para las moscas.
Ya me estoy asustando, creo que me estoy volviendo loco. Eso me da mucho miedo.
Ahora no tengo sueño y creo que ya sé que haré para dormir. Ahora estoy sólo y mi espíritu es una ofrenda a la soledad y la soledad el sacramento de mi sombra. Gracias Virgen por acompañarme en todo momento, sobre todo cuando mi soledad menstrua, sobre todo cuando sólo tengo dudas heladas en mi refrigerador y es lo único para calentar y comer.